martes, 26 de febrero de 2013

mal de muchos......bajada de prima.......

Buenas tardes amigos:

Estamos presenciando momentos convulsos en nuestra vieja Europa, una agencia de calificación modifica la nota al Reino Unido, Italia acaba de salir de unas elecciones en las que no se vislumbra un gobierno con un mínimo de estabilidad, y para colmo otro estado sufre una dimisión de su máximo representante, aunque ese tributa en una vía más espiritual......


Todos estos movimientos que le quitan estabilidad al sistema político aportan algo que es fundamental para el flujo de capitales, nos introducen incertidumbre jurídica.

Unas de las bases para que los fondos de inversión depositen capital en un país es la seguridad jurídica, tanto la inversión en capital riesgo a través de sociedades, como la compra de deduda soberana tiene un importante porcentaje de justificación en la estabilidad política y la seguridad jurídica.

Es importante conocer que los grandes fondos de inversión y capital riesgo, están compuestos a su vez de las sucesivas cesiones de depósitos que las entidades bancarias recogen de inversionistas minoritarios. Por eso son temerosos, porque en último término tienen que reembolsar un mínimo de capital a los depositantes, con lo que tendrían que enjugar las hipotéticas pérdidas contra su cuenta de resultados.

Es por ello que ante cualquier posibiliad de que las leyes mercantiles de un país se modifiquen, o que dicho país pueda incurrir en riesgos de impago de deuda soberana, los fondos salen como auténticos posesos de las cuentas de ese país. Al final el dinero es temeroso, o mejor dicho, sus dueños.

Esos consorcios de fondos de inversión tienen agoritmos de compra e inversión, que adjudican inversiones a zonas geográficas, de manera que tienen asignado un montante de su potencial de compra a inversiones en paises del sur de Europa con calificaciones de deuda "no óptimas"...   Ya se lo que estáis pensando:

Ese conjunto llamado "paises del sur de Europa", es un conjunto disjunto que a su vez tiene miembros de diferentes perfiles de pago , y en función de esa calidad de pago recibirán inversiones.

Al final la calidad de pago marca directamente la cantidad y el precio de la inversión, y por ello los países que mejor se comporten en calidad de pago y seguridad jurídica recibirán una confianza superior a la hora de emitir deuda.

Y en eso llevamos ventaja, porque se mide en términos comparativos, la prima de riesgo es un valor relativo y que nuestro entorno tenga alguna dificultad, facilitará sensiblemente nuestra financiación como país.

Vamos poco a poco, pero vamos.

Un saludo de vuestro primo de riesgo.


lunes, 11 de febrero de 2013

Los derechos y el segundo párrafo...

Abunda en nuestras tertulias televisadas o de barra, el debate acerca de los recortes en servicios públicos y cómo afectan a los habitantes de ésta nuestra comunidad. Es normal escuchar quejas por la reducción de un servicio público, de una subvención, de la minoración de empleos públicos o cualquier otra circunstancia que salga de los presupuestos generales del estado, región o ayuntamiento.

Nuestro querido periodísta Jordi Ébole, más conocido como follonero, está haciendo un repaso por los sectores de servicio público más recurrentes, analizando cómo afecta la reducción a los beneficiarios de dichos entes.

Es normal que todos aquellos usuarios de un bien o servicio público nos quejemos de la reducción en sus prestaciones pero nos falta un segundo párrafo.   Os propongo varias preguntas:

Rechazamos la gestión privada de un servicio público como la sanidad, pero... ¿deberían incluir nuestra sanidad pública la atención de ciertas enfermedades en centros hospitalarios de paises extranjeros cuando su desarrollo e investigación estén más avanzados en los mencionados centros?

¿debería incluir la sanidad pública la cobertura de intervenciones no necesariamente sanitarias como cirugía estética o similares?

Al final estas preguntas con trampa, nos llevan al mismo punto de encuentro, todo cuidado sanitario deberia ser prestado al máximo de nuestras posibilidades como país, no siendo el criterio económico la premisa para asumir o no un cuidado o una prueba médica. Pero.... ¿donde ponemos la raya? ¿por qué las cuestiones anteriores podrían considerarse lujos no asumibles y una prueba diagnositca no?

Seguro que me comprendéis:  España como país, las comunidades autónomas, o la administración que proceda, es libre de establecer, pactar, promulgar y sancionar la ley que considere adecuada para establecer los derechos de la población en cuestiones como la sanidad y la educación. Pero nos falta "el segundo párrafo".

Definido el derecho, tenemos que definir cómo nos lo pagamos. La financiación de un servicio público es algo que se nos suele olvidar una vez definido el derecho a pecibirlo y eso nos mete en problemas.

Esa financiación de un servicio masivo, es algo que debe ser calculado con mesura y prudencia,  debe tenerse en cuenta la pirámide  de contribuyentes y beneficiarios, y sobre todo su posible evolución.

Pero faltan propuestas concretas, tan solo tenemos ideas y tendencias;
el manido recurso a poner impuestos a las "rentas altas", no acaba de aclarar el coste del servicio, los ingresos alcanzados hasta el momento, y el incremento que aportaría la medida.

Una cosa es que estéticamente sea justo que a mayores ingresos, se aporten mayores impuestos, pero otra cosa diferente es que incluso si pusiésemos impuestos absurdos del 125% de los ingresos a ciertas rentas, si gravásemos a la banca,o  si expropiásemos a la Duquesa de Alba todos sus bienes.... aún así no lograríamos pagar el coste de los servicios públicos como los entendíamos hasta hace un año.

Debemos enteder colectivamente que el sostén de un servicio público viene dado por la recaudación de impuestos masivos, si no entendemos que los servicios nos los pagamos entre todos, no hemos comprendido que somos una sociedad.

Los partidos políticos no son suicidas, y saben que cuando reduccen prestaciones públicas son menos votados y se les descabalga del poder, ¿por qué aplica nuestro actual gobierno entonces los recortes?
¿por qué el anterior gobierno de signo socialdemócrata no los incrementó universalmente a niveles no conocidos? muy sencillo, se trata de presupuestos, y de presupuestos que se tienen que recaudar de manera mayoritaria entre los contribuyentes de rentas medias y bajas por un mero hecho de pirámide poblacional.

Como decía hace unas palabras, podemos prohibir a los ricos ser ricos, podemos subir los impuestos a los acaudalados hasta límites no sospechados, pero tenemos que hacer los cálculos para pagarlo entre todos.

Me pregunto si los empleados públicos de esos servicios admitirían una rebaja sustancial de sus emolumentos o si para evitarlo, nosotros como contribuyentes admitiríamos una subida de nuestros impuestos para mantener el servicio en nuestros actuales costes.

Lo dicho, siempre que definamos un derecho, no debemos olvidarnos del segundo párrafo.. ¿cómo lo pagamos?

Un saludo de vuestro primo de riesgo.




lunes, 4 de febrero de 2013

Que paguen las rentas altas...según desde donde se miren.

Buenas noches amigos, hoy quiero reflexionar acerca de un concepto que llamamos progresividad fiscal y que está detrás de muchas de las protestas diariamente se escuchan entre la población de este viejo país.

Somos una sociedad con falta de sentimiento colectivo, hemos pasado por una transción oligárquica en la que un muy pequeño extracto de ilustrados capitanearon un paso de una dictadura militar disfrazada de parlamentaria, a una democracia participativa en dos sentidos, el voto y los impuestos.

En esos años se diseñó un sistema de impuestos que basado en una pirámide poblacional propia del momento, establecía cierta seguridad de financiación de los servicios públicos en base a una progresividad fiscal que incrementaba la presión en función del incremento de la rent. Pero tenía claro que la principal base de recaudación se logra con una moderada presión fiscal sobre una base muy amplia de contribuyentes, que no es exactamente lo mismo que habitantes.

Como dije en ateriores letras, España ha despertado de la fiesta con mucha resaca justo cuando el de las bebidas trae la cuenta, pero diablos¡¡,
 ¿nadie se daba cuenta de que había que pagar todo lo que nos habíamos tomado?

Acabado el grifo de la refinanciación con emisiones de deuda, toca recaudar impuestos para pagar no solamente nuestros servicios publicos corrientes, sino para pagar las deudas atrasadas con otros paises.
Pero en un alarde de solidaridad, la población se manifiesta sectorialmente cuando se recorta en su ámbito.

Voy a ser muy duro, pero no me vale que los profesores se manifiesten por la educación pública, porque lo hacen por sus puestos de trabajo como empleados públicos y sus ingresos derivados.
No me vale que los médicos defiendan la sanidad pública porque en realidad defienden sus ingresos personales como empleados de la sanidad pública.

En España solamente reaccionamos cuando el estado nos recorta condiciones laborales o de subvención, pero esas manifestaciones deberian haberse producido años antes, cuando se dilapidaban los presupuestos de los respectivos departamentos, sin preocupación acerca de las fuentes de ingresos.

Una vez alcanzado el punto de tener que pagar la factura, una vez acabada la orgía de invitaciones con pólvora ajena, toca decidir quien saca la mano del bolso.
 Y de manera unánime apuntamos a un concepto que nos hace dormir tranquilos y que aporta un falso sentido de justicia social, LAS RENTAS ALTAS.

El concepto de progresividad fiscal es un sistema de justicia social por el cual, con el principio de que quien más puede contribuir, más puede disfrutar; los porcentajes impositivos sobre la renta anual de las personas van incrementándose según se van incrementando dichas rentas.
El sistema no es lineal, no incrementa continuamente la carga fiscal con la renta por su complejidad de articulación, sino que establece escalones, es decir: de rentas de 10000  a 15000 €, 15%, de 20000 a 25000 € , un 25%, etc.
Derivado del propio sistema entenderéis que no se puede exigir a nadie que sea altruista con su dinero, y obviamente, los primeros escalones de cada tramo son evitados en la medida de lo posible para no subir un escalón de procentaje de impuestos  por un incremento leve de la renta.

Os propongo un ejemplo a colación de mi simil con la ronda de bebidas;
si una vez acabas las rondas decidimos que va a pagar el que más dinero lleve en el bolso,
  resulta que yo tengo 5€ más que el segundo más acaudalado, pero la ronda supone 30€...
 coincidiréis conmigo en que me conviene más tirar al suelo 29€ que declararme el más rico de todos.

Esto mismo llevado al sistema fiscal nos hace caer en la conclusión de que cuando establecemos incrementos importantes de los impuestos a los tramos más altos de renta de los contribuyentes, podemos llegar al punto de que se haga más interesante ganar menos dinero porque el resultado final post impuestos sea más beneficioso.
 Hay una máxima en economía que obviando su expresión latina, viene a decir que cuando varias circunstancias tienen relación entre sí, no podremos aislar la que nos conviene para modificarla, porque el resto se verán modificadas inmediatamente.

Hace ahora un año y medio, y más recientemente en verano, dos gobiernos incrementaron el IVA porque entendían que sobre una base de recaudación más o menos consolidada, el incremento del porcentaje del impuesto subiría el neto de la recaudación, sin embargo el cálculo que muchos hacíamos se cumplió: el imcremento del impuesto subió los precios, que rebajaron la demanda, que redujo las operaciones, dejando la recaudación en términos más o menos similares a antes de la subida pero con menos transacciones, es decir menos PIB.

El manido recurso de recurrir a incrementar los impuestos a las RENTAS ALTAS, que suelen manejar los partidos de izquierdas, cuando se les inquiere acerca de los recursos para los servicios que alegan que se deben mantener, da en duro en cuanto se quiere concretar ese umbral de rentas altas, y ¿por qué?

Porque  como empezába diciendo, hay algo que no les deja decir la verdad, y es que en un sistema de progresividad fiscal, la pirámide poblacional y de población activa manda.
Podríamos ponerles un impuesto del 99% de su renta a todos los que ingresen más de 100 000 € al año, y dando por hecho que ninguno de esos contribuyentes dejase su actividad o trabajo, no serviría porque la recaudación no serviría para que los servicios se prestasen a los millones de beneficiarios que por derecho tenemos en la sociedad.

Conclusión: La definición de renta alta podría sorprender a muchos incluyéndole en ese grupo de malvados privilegiados que a priori veían lejanos.
El secreto está en una carga ligera, pero masiva, a rentas bajas y medias, que sea asumible por la mayoría. Con un incremento lo más lineal posible de la carga que no sea disuasorio para aquellos que acumulen patrimonio, vamos lo que tenemos, pero contado a las claras a la sociedad.

Aún estoy esperando a que algún grupo concrete a qué llama renta alta, que carga le pondría, y lo que prevee que se incremente la recaudación.

Y no lo hacen porque los números reales no le saldrían, con lo que el argumento se quedaría en mero eslogan electoral.

Mañana os seguiré contando.






lunes, 14 de enero de 2013

Los servicios públicos y su financiación.

Hoy seré un poco duro en mis teorías, quizás no acompañe al sentimiento de la mayoría pero me gustaría que reflexionaseis sobre mis palabras y me trasladéis vuestra opinión.

Llevamos largos meses asistiendo a la sistematica protesta de cualquier colectivo que preste servicios públicos y reciba el anuncio de la privatización del servicio.

Lo primero que debéis saber es que un servicio debe considerarse público o privado en función del poseedor de la titularidad de dicho servicio y no de la empresa que intermedie, por ejemplo:

¿Es el trasnsporte urbano un servicio público o privado?, ¿puede establecer libremente las tarifas? ¿de donde cobran sus empleados? esas preguntas os colocarían en la perspectiva de un negocio privado pero con ordenación pública.

Al final se trata de que el receptor del producto o servicio, acceda al mismo vía libre mercado o con unas regulaciones establecidas por una administración pública y amparado por unos precios regulados por la autoridad que proceda.

Existen taxis, colegios, hostpitales, autopistas, y demás servicios que regulados por nuestras respectivas administraciones, se prestan gratuitamente al ciudadano o a un precio reducido, pero usando a una empresa privada como intermediario.

La verdadera pervivencia de un servicio público no se preserva en función de la exsitencia de empleados públicos en detrimento de una empresa intermediaria o viceversa. Se trata de que la pirámide de explotación se cumpla, se necesita la pequeña aportación de muchos usuarios que no hacen uso del servicio para no cobrar el gran coste a aquellos que necesitan valerse del mismo.
No sería posible facilitar ciertas pruebas diagnósticas, o un número determinado de profesores por alumno a muchas familias que hacen uso de estas prestaciones, si otras muchas no aportaran impuestos para ello sin hacer uso.

Esta balanza venía deviándose en los últimos años porque como vimos en anteriores post, las administraciones no se planteaban si los servicios se venían pagando o no con impuestos, porque acudían a emisiones de deuda;
pero el despertador sonó y nos encontramos con ingentes cantidades de empleados de empresas públicas, ojo no son funcionarios, que engrosaban las listas de personal con condiciones asimiladas a un funcionario real, y con índices de  absentismo que nada tienen que ver con el personal de empresas privadas.
Con mis palabras no quiero generalizar, pero las estadísticas lo indican así, no hemos tenido una sola manifestación mientras hacíamos tambalear los cimientos de nuestros servicios públicos con un sobrecoste no asumible.
Sin embargo en cuanto la aparente amenaza de una gestión privada se cierne sobre los contratos laborales de los empleados de empresas públicas, las masas salen a la calle en el convencimiento de que se tambalea el propio servicio público.

Yo como contribuyente quiero que el día que tenga una necesidad, se me cubra, y que si es posible, la cantidad que se me exige para financiar dichos servicios se aquilate a lo extrictamente necesario.

Por otra parte, si el personal de empresas públicas tiene que tener condiciones laborales asimilables a una empresa privada, no veo inconveniente alguno, porque estas últimas están reguladas por convenios y obligaciones legales que marcan unos mínimos y se revisan trimestralmente si la empresa quiere seguir prestando el servicio a una administración pública.

Por eso siento mucha tristeza cuando veo ordas de gente aludiendo a la eliminación de servicios públicos cuando en realidad lo que se puede eliminar son ciertos privilegios laborales establecidos cuando el trabajador de una empresa pública no tiene obligación de velar por la viabilidad económica de la entidad en la que trabaja.

Por último recuerdo que no es lo mismo viabilidad que rentabilidad, y que cuando miles de personas aducen razones de rentabilidad para asignar servicios públicos a empresas privadas, quizás se busque una mera viabilidad.

De todos modos, el día que uno solo de mis lectores me asegure que le han cobrado cantidad alguna por una asistencia médica o escolar, me reractaré de mis palabras.

Mis palabras guardan relación directa con mi siguiente post acerca de las "rentas altas"

Un saludo de vuestro primo de riesgo.