lunes, 4 de febrero de 2013

Que paguen las rentas altas...según desde donde se miren.

Buenas noches amigos, hoy quiero reflexionar acerca de un concepto que llamamos progresividad fiscal y que está detrás de muchas de las protestas diariamente se escuchan entre la población de este viejo país.

Somos una sociedad con falta de sentimiento colectivo, hemos pasado por una transción oligárquica en la que un muy pequeño extracto de ilustrados capitanearon un paso de una dictadura militar disfrazada de parlamentaria, a una democracia participativa en dos sentidos, el voto y los impuestos.

En esos años se diseñó un sistema de impuestos que basado en una pirámide poblacional propia del momento, establecía cierta seguridad de financiación de los servicios públicos en base a una progresividad fiscal que incrementaba la presión en función del incremento de la rent. Pero tenía claro que la principal base de recaudación se logra con una moderada presión fiscal sobre una base muy amplia de contribuyentes, que no es exactamente lo mismo que habitantes.

Como dije en ateriores letras, España ha despertado de la fiesta con mucha resaca justo cuando el de las bebidas trae la cuenta, pero diablos¡¡,
 ¿nadie se daba cuenta de que había que pagar todo lo que nos habíamos tomado?

Acabado el grifo de la refinanciación con emisiones de deuda, toca recaudar impuestos para pagar no solamente nuestros servicios publicos corrientes, sino para pagar las deudas atrasadas con otros paises.
Pero en un alarde de solidaridad, la población se manifiesta sectorialmente cuando se recorta en su ámbito.

Voy a ser muy duro, pero no me vale que los profesores se manifiesten por la educación pública, porque lo hacen por sus puestos de trabajo como empleados públicos y sus ingresos derivados.
No me vale que los médicos defiendan la sanidad pública porque en realidad defienden sus ingresos personales como empleados de la sanidad pública.

En España solamente reaccionamos cuando el estado nos recorta condiciones laborales o de subvención, pero esas manifestaciones deberian haberse producido años antes, cuando se dilapidaban los presupuestos de los respectivos departamentos, sin preocupación acerca de las fuentes de ingresos.

Una vez alcanzado el punto de tener que pagar la factura, una vez acabada la orgía de invitaciones con pólvora ajena, toca decidir quien saca la mano del bolso.
 Y de manera unánime apuntamos a un concepto que nos hace dormir tranquilos y que aporta un falso sentido de justicia social, LAS RENTAS ALTAS.

El concepto de progresividad fiscal es un sistema de justicia social por el cual, con el principio de que quien más puede contribuir, más puede disfrutar; los porcentajes impositivos sobre la renta anual de las personas van incrementándose según se van incrementando dichas rentas.
El sistema no es lineal, no incrementa continuamente la carga fiscal con la renta por su complejidad de articulación, sino que establece escalones, es decir: de rentas de 10000  a 15000 €, 15%, de 20000 a 25000 € , un 25%, etc.
Derivado del propio sistema entenderéis que no se puede exigir a nadie que sea altruista con su dinero, y obviamente, los primeros escalones de cada tramo son evitados en la medida de lo posible para no subir un escalón de procentaje de impuestos  por un incremento leve de la renta.

Os propongo un ejemplo a colación de mi simil con la ronda de bebidas;
si una vez acabas las rondas decidimos que va a pagar el que más dinero lleve en el bolso,
  resulta que yo tengo 5€ más que el segundo más acaudalado, pero la ronda supone 30€...
 coincidiréis conmigo en que me conviene más tirar al suelo 29€ que declararme el más rico de todos.

Esto mismo llevado al sistema fiscal nos hace caer en la conclusión de que cuando establecemos incrementos importantes de los impuestos a los tramos más altos de renta de los contribuyentes, podemos llegar al punto de que se haga más interesante ganar menos dinero porque el resultado final post impuestos sea más beneficioso.
 Hay una máxima en economía que obviando su expresión latina, viene a decir que cuando varias circunstancias tienen relación entre sí, no podremos aislar la que nos conviene para modificarla, porque el resto se verán modificadas inmediatamente.

Hace ahora un año y medio, y más recientemente en verano, dos gobiernos incrementaron el IVA porque entendían que sobre una base de recaudación más o menos consolidada, el incremento del porcentaje del impuesto subiría el neto de la recaudación, sin embargo el cálculo que muchos hacíamos se cumplió: el imcremento del impuesto subió los precios, que rebajaron la demanda, que redujo las operaciones, dejando la recaudación en términos más o menos similares a antes de la subida pero con menos transacciones, es decir menos PIB.

El manido recurso de recurrir a incrementar los impuestos a las RENTAS ALTAS, que suelen manejar los partidos de izquierdas, cuando se les inquiere acerca de los recursos para los servicios que alegan que se deben mantener, da en duro en cuanto se quiere concretar ese umbral de rentas altas, y ¿por qué?

Porque  como empezába diciendo, hay algo que no les deja decir la verdad, y es que en un sistema de progresividad fiscal, la pirámide poblacional y de población activa manda.
Podríamos ponerles un impuesto del 99% de su renta a todos los que ingresen más de 100 000 € al año, y dando por hecho que ninguno de esos contribuyentes dejase su actividad o trabajo, no serviría porque la recaudación no serviría para que los servicios se prestasen a los millones de beneficiarios que por derecho tenemos en la sociedad.

Conclusión: La definición de renta alta podría sorprender a muchos incluyéndole en ese grupo de malvados privilegiados que a priori veían lejanos.
El secreto está en una carga ligera, pero masiva, a rentas bajas y medias, que sea asumible por la mayoría. Con un incremento lo más lineal posible de la carga que no sea disuasorio para aquellos que acumulen patrimonio, vamos lo que tenemos, pero contado a las claras a la sociedad.

Aún estoy esperando a que algún grupo concrete a qué llama renta alta, que carga le pondría, y lo que prevee que se incremente la recaudación.

Y no lo hacen porque los números reales no le saldrían, con lo que el argumento se quedaría en mero eslogan electoral.

Mañana os seguiré contando.






No hay comentarios:

Publicar un comentario