Buenas tardes amigos.
Hoy sabréis cual es el funcionamiento real de ese producto bancario que hace que la gente se encierre en sucursales y cajeros de muchas de las entidades bancarias de nuestro sacro país.
Oiréis en las entrevistas directas a los afectados, "que su dinero ha desaparecido", "que el banco se lo ha robado", ¿cómo puede una entidad regulada por un organismo oficial robar o hacer desaparecer dinero de un cliente? realmente no ha desaparecido, se ha transformado en acciones de dicha entidad.
Los bancos hace tiempo que sabían que necesitaban capital porque el riesgo asumido por las operaciones inmobiliarias y la morosidad se lo marcaba claramente en sus balances.
Entonces optaron por un cambio de estrategia: intentaron que los depósitos de sus clientes, normalmente contratados como plazos fijos, y de obligada devolución al vencimiento, se transformaran en dinero sin fecha de devolución.
Veamos:
Las participaciones preferentes son cantidades de dinero que los clientes prestan a los bancos con el objeto de que la entidad pueda disponer de ese capital a cambio de una rentabilidad fija prefijada, sometida a ciertas condiciones que hasta el momento venían cumpliéndose sin excepción.
Por ejemplo, te ofrecían el 4% del capital prestado anualmente, siempre que el banco diese beneficios, cosa que venía ocurriendo veinte años atras. Al finalizar los tres años, el banco se guardaba el derecho de devolverte el dinero transformado en acciones. Eso no tenía mucha importancia porque el valor de la acción de esa entidad venía manteniéndose en valores mas o menos altos desde al menos hacía diez años.
Ni que decir tiene que también exixtían los IPF o imposiciones a plazo fijo que retribuían con mas o menos la mitad de los intereses de las participaciones preferentes.
El escenario era claro,
opción 1: plazo fijo, poco interés, riesgo cero de recuperar el capital
opción 2: prefentes, más interés a cambio de aparentemente muy poco riesgo, muchos optaron por esta vía......
Y por desgracia muchísimos optaron sin saberlo, sus directores de oficina propiciaron la venta de estos productos, que le dejaban al banco más margen de maniobra, y sobre todo proporcionaba al banco la posibilidad de quedarse con el capital, devolviéndole al cliente su valor en acciones que luego podría vender a un tercero.
Pero Mr Murphy llegó con su extenso manto y por supuesto todo empeoró:
Las acciones del banco descendieron a un tercio de su valor, dejó de dar beneficios, y obviamente el banco dejó de retribuir a sus clientes, ofreciéndoles la posibilidad de recuperar su capital transformado en acciones a menos de la mitad del valor inicial.
Por eso moraleja: todos, exactamente todos los productos bancarios que no sean a interés y plazo fijo, llevan riesgo, más o menos riesgo, pero lo llevan .
Y cuando algún tipo de circunstancia tiene solamente un 1% de que ocurra, es simplemente poco probable, no imposible. Y con las preferentes lo poco probable ocurrió.
Realmente los clientes de preferentes, si dispusiesen del margen temporal suficiente, rcuperarían su dinero, incluso con ganancias, esperando a la recuperación de la acción;
hecho que por lejano no es improbable, ya que las entidades afectadas, una vez saneadas, tendrán una evolución al alza del valor de sus acciones.
Otra cosa es que la paciencia, el conocimiento, y el cansancio de dichos clientes de preferentes no acabe con una cadena de acciones violentas contra el gestor bancario que traicionó su confianza.
Saludos de vuestro primo de riesgo.
Desde luego que no se pueden hacer inversiones sin estar correctamente asesorado... y hay que tener presente que los empleados de los bancos trabajan para una entidad privada, no para los clientes (...)
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